viernes, 23 de septiembre de 2016

SUFRAGIO ESPERADO

 El voto femenino tiene un largo recorrido en nuestra historia. Fueron aquellas valientes mujeres, militantes del Partido Socialista en ocuparse y organizarse por el sufragio femenino. Fue Julieta Lantieri, la primer mujer en votar en el año 1911, que en 1906 integró el Centro Feminista del Congreso Internacional del Libre Pensamiento junto a Elvira Rawson de Dellepiane, Raquel Camaña, Sara Justo, entre otras muchas mujeres. En 1911 el diputado socialista Alfredo Palacios había presentado el primer proyecto de ley de voto femenino en el Parlamento Nacional. En 1928, las mujeres votaron en la Provincia de San Juan. En 1929,  Mario Bravo presentó un nuevo proyecto que dormiría –golpe de Estado mediante- el sueño de los justos en los cajones de la cámara por tres años hasta que pudo ser debatido a comienzos de septiembre de 1932. En apoyo a la ley llegaron al Parlamento 95.000 boletas electorales firmadas por otras tantas mujeres de todo el país. Recién en Agosto de 1946 el Senado de la Nación daría media sanción a la ley del sufragio femenino y en Septiembre de 1947 la cámara de diputados daría la sanción completa a la igualdad de derechos en cuanto al sufragio. Finalmente, el 23 de Septiembre de 1947, fue promulgada la denominada Ley de Enrolamiento (13.010) poniéndose en practica en las elecciones del 51. Siendo así como Evita, y el peronismo, arrebatan las banderas de la lucha de las mujeres de otros partidos.

“El 21 de noviembre tendrá lugar un nuevo ensayo de voto femenino. Esta vez con motivo de las elecciones municipales… (…) Lo que pretendemos es despertar la atención de las mujeres, es interesarlas en el movimiento, es provocar una manifestación de opiniones. (…) Cuando hayamos llegado a la conquista del sufragio, sólo entonces será el momento de una acción política definida… (…)Recuerden…que los verdaderos derechos se deben conquistar, que es necesario vencer los conservadores, rutinarios retrógrados, los temerosos de lo nuevo, los amantes del pasado, que es necesario vencer el temor de los políticos que ven con recelo esa incógnita que encierra el voto femenino ( y tal vez sea éste el mayor obstáculo);recuerden las mujeres que dispersas las fuerzas se debilitan y que para conseguir el bien común necesario es sacudir la apatía y elevarse por encima del bienestar del momento presente.”  Alicia Moreau de Justo.

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